Buesa Arena

Ayer se vivió una de las jornadas más intensas en la Copa del Rey de baloncesto en Vitoria.

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Buesa Arena. Capacidad 15.000 espectadores

El Barca-Madrid tuvo de todo. Intensidad, garra, lucha, suerte y sobretodo emoción. El Real Madrid jugó con fuego y se quemó, No supo cerrar un rebote clave cuando ya tenía el partido cerrado. Tomic fue su verdugo al rebotear y asistir a Lorbek. Cruel destino, o ironía.

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Tomic, el héroe del partido

Mickeal y Mirotic, sublimes, sin palabras. Navarro renqueante de su lesión fue el que delegó en Huertas, que cuajó otra actuación correcta, junto con Brad Oleson, que ya disputa momentos “calientes”, es un gran jugador, con pocos errores, un salvavidas.

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Mickeal, 31 valoración y 26 puntos

El CAI, en un castigo excesivo, se llevó un -18 a casa. Hasta el descanso ganaba, aunque se desconectaron en el 3er cuarto, dando alas al Baskonia que metío la 5ta marcha. Nocioni fue determinante, su intensidad y las ventajas con sus pares abrieron los huecos que Caseur, Jelinek y sobretodo Lampe, aprovecharon.

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La máquina del tiempo

¿Existe algo capaz de parar el tiempo?

Sí, se llama fútbol y hace que durante más de 90 minutos el mundo se paralice, la gente olvide sus problemas y que los coches dejen de circular tanto por la Diagonal como por la Castellana. Todo esto por dar patadas a un balón.

Nadie se acuerda de lo mal que estamos y de lo mal que va el mundo si Merengues o Culés ganan un partido de Fútbol. Nadie se pregunta por qué Cristiano o Messi ellos solos pueden comprarse una ciudad y con lo suelto sacar a Grecia de su bancarrota.

Aunque esta vez no se disputen 6 “clásicos” para levantar la maltrecha economía de la hostelería, el día de ayer seguro que dejó un buen saquito de dinero en forma de cañas, tapas, bocadillos y entradas en los bares y cafeterías de todo el País. 90 minutos de espejismo, de despilfarro sin el autocontrol de la llamada crisis. Lo queramos ver o no, el fútbol ya no es sólo un Negocio y a veces un deporte, es un estilo de vida que tiene esta nuestra sociedad. El mejor ejemplo es que todo se paraliza, todos nos centramos, en mayor o en menor medida en este tipo de eventos futbolísticos.

La máquina  del tiempo en la que se ha convertido el “Deporte Rey” es cuanto menos peligrosa. Salvados lo ejemplificó a modo de reportaje con un título más que merecido, #burbujadelfútbol, además nos dio cifras de cómo de grande es dicha burbuja. Clubes endeudados en más de 500 millones siguen comprando estadios impagables, contratando jugadores con fichas astronómicas y eludiendo la ley por obra divina, o más bien usando su enorme influencia.

¿Hasta dónde llegará?, porque, como en su día la del ladrillo, esta crisis estallará, y como pasó en Valencia, puede tener graves consecuencias..